A Propósito del temor, el coronavirus y las elecciones

A Propósito del temor, el coronavirus y las elecciones

Por Juan Cruz Triffolio

Sociólogo – ComunicadorDominicano

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La sociedad dominicanaexige de una inyección significativa de oxígeno para sobrevivir.

Estamos saturados detantas mentiras y falsedades en discursos huecos de aquellos políticos que profesanla demagogia como una norma de vida.

Ya basta de tanta burlay escarnio ante aquellos que todavía creen en el fruto del sacrificio y el trabajoarduo y tesonero.

Es penoso que la transparencia y la honradez sean proyectadas como valores del pasado, inservibles en el presente.

Todo indica que elambiente luce lúgubre y pesaroso con matices que obligan a evocar el caos y lasdesesperanzas.

El flagelo de lalacerante corrupción se encarna como un privilegio de unos pocos arrogantes,embriagados de descaro y con pretensiones de ser eternos.

El presente dominicanoobliga a la sosegada y profunda reflexión, alejada de las pasiones y elsentimentalismo, que conduce a una determinación ciudadana asentada en el amory el auténtico respeto a la familia y la patria.

Es hora de asumir unreal compromiso, auténticamente patriótico, alejado del populismo y labullanguería y de todo aquello que engañosamente se exhibe con el vestido de lapiedad y el humanismo, encubriendo en esencia a unos lobos rapaces,responsables del sufrimiento y la miseria de muchos dominicanos.

No es el momento de lasimprovisaciones propias de engendros paridos por las diatribas, el rencor y laincubación de odios viscerales, representados en seres de limitadaverbalización, estrecho razonamiento y por tanto, famélicos de losconocimientos básicos exigidos para la correcta dirección de la sociedad delpresente.

Tampoco estamos obligadosa responder positivamente a los prototipos fecundados por turbias componendas yla acumulación espuria de riquezas inexplicables a la luz de la honestidad y deuna faena ejemplarizante de larga y tediosa trayectoria.

La francachela y laeuforia propia del folclorismo político electoral no deben enturbiar elpensamiento y manipularnos en la toma de una decisión ciudadana que conduzca ala acción prudente y necesaria

Bajo ningunacircunstancia debemos legitimar el proceso de comercialización de la democracia  dominicana, con sus altas y bajas, al extremode permutarla por una risible porción de salchichón, un frasco de shampoo, unaridícula ración alimentaria o varias unidades de panes.

Ese nunca ha de ser elvalor de nuestra conciencia.

Nada debe obligarnos acomplacer las apetencias personales de quien muestra, persistentemente,evidentes intenciones de reelección promoviendo un engendro con característicaspropias de marioneta de fácil manejo, ante el aparente temor de una posibleaplicación de justicia sin ataduras al surgir un nuevo estilo de gobernanza.

Se acerca el momentohistórico y patriótico de responder al llamado inexcusable de participar con criticidad,responsabilidad y entusiasmo en la escogencia de un mandatario presidencial queverdaderamente garantice la confiabilidad y la seguridad de estarauténticamente comprometido con la misión de gobernar para todos, respondiendo,hasta donde las circunstancias lo permitan, al marco aspiracional que enmateria de crecimiento y desarrollo requieren los dominicanos laboriosos,decentes y decorosos, en las facetas esenciales para la convivencia humana.

Es un deber ciudadanoque, al margen del temor y el miedo que durante las últimas semanas se buscaimponer, sobredimensionando los efectos del mortífero coronavirus, con elmarcado interés de evitar una masiva concurrencia a los colegios electorales, losdominicanos amantes de la libertad y el respeto a los derechos humanos, estamoscompelidos a asumir, contra vientos y mareas, no importando que para talresponsabilidad patriótica sea imprescindible arroparnos con gruesas frazadas,usar diversas mascarillas y guantes o, sin exageración alguna, confeccionarseuna vestimenta de plástico para evitar el contagio, si es que de esa maneraresulte necesario.

La prudencia ordenaevadir las especulaciones y el pánico, concurriendo masivamente a las urnas en donde,luego de una reflexión serena y una decisión justiciera, debemos elegir lasalternativas electorales más convincentes y comprometidas con el futuroinmediato y sano del país, sustentadas en los auténticosy valiosos principios éticos y morales.

Vayamos con disciplinay entusiasmo al certamen electoral sintiendo en nuestros pechos los latidosconstantes de los corazones nobles que motivan a nunca olvidar que lo másimportante, en este momento y siempre, es tener presente  nuestra patria hermosa y el sacrificioejemplarizante de sus valientes forjadores.

Es hora ya de que enesta sociedad nos ejercitemos en el arte de lo posible, el arte de lo deseado yel arte de lo conveniente.

Demos el ejemplo..!!

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