Declaración de jefes de Estado y de gobierno de los países de la OTAN por invasión de Rusia en Ucrania

Declaración de jefes de Estado y de gobierno de los países de la OTAN por invasión de Rusia en Ucrania

Nosotros, los jefes de Estado y de gobierno de los 30 Aliados de la OTAN, nos hemos reunido hoy para abordar la agresión de Rusia contra Ucrania, que representa la amenaza más grave a la seguridad euroatlántica en décadas. La guerra de Rusia contra Ucrania ha sacudido la paz en Europa y está causando un inmenso sufrimiento humano y destrucción.

Condenamos la invasión de Ucrania por Rusia en los términos más enérgicos posibles. Exhortamos al presidente Putin a detener de inmediato esta guerra y retirar a las fuerzas militares de Ucrania, e instamos a Bielorrusia a poner fin a su complicidad, en consonancia con lo establecido en la Resolución sobre la Agresión contra Ucrania que se adoptó en la Asamblea General de la ONU el 2 de marzo de 2022. Rusia debe cumplir con el pronunciamiento emitido el 16 de marzo por la Corte Internacional de Justicia de la ONU y suspender de inmediato las operaciones militares. El ataque de Rusia contra Ucrania amenaza la seguridad global. Su ataque contra las normas internacionales hace que el mundo sea un lugar menos seguro. La escalada en la retórica del presidente Putin resulta irresponsable y desestabilizante.

Los ucranianos han inspirado al mundo demostrando una resistencia heroica a la guerra de conquista brutal que libra Rusia. Condenamos en forma enérgica los ataques devastadores de Rusia contra civiles, incluidas mujeres, niños y personas en situación de vulnerabilidad. Nos proponemos trabajar con el resto de la comunidad internacional para asegurar que los responsables de violaciones del derecho humanitario y del derecho internacional, incluidos crímenes de guerra, respondan por sus acciones. Manifestamos nuestra profunda preocupación por el mayor riesgo de violencia sexual y trata de personas. Instamos a Rusia a que permita el acceso humanitario rápido, seguro e irrestricto y el paso seguro de civiles, y a que permita que se entregue ayuda humanitaria en Mariúpol y otras ciudades sitiadas. Asimismo, condenamos los ataques contra infraestructura civil, incluidos aquellos que ponen en riesgo plantas nucleares. Seguiremos combatiendo las mentiras que difunde Rusia acerca de su ataque a Ucrania y exponiendo los relatos inventados o las operaciones de “bandera falsa” que preparan el terreno para una mayor escalada, incluso contra la población civil de Ucrania. Cualquier uso por parte de Rusia de un arma química o biológica sería inadmisible y tendría graves consecuencias.

Rusia debe demostrar que aborda con seriedad las negociaciones implementando de inmediato un cese al fuego. Instamos a Rusia a que participe de manera constructiva en negociaciones creíbles con Ucrania para conseguir resultados concretos, empezando con un cese al fuego sostenible y procediendo al retiro total de sus tropas del territorio ucraniano. La continuidad de la agresión de Rusia mientras están en curso conversaciones resulta deplorable. Apoyamos los esfuerzos de Ucrania para lograr la paz, y los que impulsan por la vía diplomática los Aliados para hacer sentir su influencia a Rusia a fin de que ponga fin a la guerra y se alivie el sufrimiento humano.

Manifestamos nuestra plena solidaridad al presidente Zelenski, al gobierno de Ucrania y a los valientes ciudadanos ucranianos que defienden su patria. Rendimos homenaje a todos los que han muerto y los que han resultado heridos y desplazados a causa de la agresión de Rusia, así como a sus familias. Reafirmamos nuestro apoyo incondicional a la independencia, la soberanía y la integridad territorial de Ucrania dentro de sus fronteras reconocidas internacionalmente, que se extienden a sus aguas territoriales.

Ucrania tiene un derecho fundamental de autodefensa conforme a la Carta de las Naciones Unidas. Desde 2014, hemos brindado apoyo sustancial a la posibilidad de Ucrania de ejercer ese derecho. Hemos entrenado a las fuerzas armadas de Ucrania, fortalecido sus capacidades y aptitudes militares, y reforzado su resiliencia. Los Aliados de la OTAN han redoblado su apoyo y seguirán brindando mayor respaldo político y práctico a Ucrania en sus esfuerzos por defenderse. Los Aliados de la OTAN seguirán prestando asistencia en áreas como ciberseguridad y protección frente a amenazas de tipo químicas, biológicas, radiológicas y nucleares. Los Aliados de la OTAN también brindan un amplio apoyo humanitario y acogen a millones de refugiados. Los ministros de Relaciones Exteriores analizarán con mayor profundidad nuestro apoyo a Ucrania cuando se reúnan en el mes de abril.

Nos mantenemos unidos en nuestra determinación de contrarrestar los intentos de Rusia de destruir las bases de la seguridad y la estabilidad internacional. Estamos actuando para que Rusia y Bielorrusia rindan cuentas. Se han impuesto sanciones masivas y graves consecuencias políticas a Rusia con el objeto de que termine esta guerra. Sigue firme nuestra determinación de ejercer una presión internacional coordinada sobre Rusia. Continuaremos trabajando en estrecha coordinación con los actores relevantes y otras organizaciones internacionales, incluida la Unión Europea. La coordinación transatlántica sigue siendo crucial para una respuesta eficaz a la crisis en curso.

Instamos a todos los Estados, incluida la República Popular China (RPC), a defender el orden internacional, que comprende los principios de soberanía e integridad territorial, conforme se encuentran consagrados en la Carta de la ONU, a que se abstengan de apoyar de cualquier forma el esfuerzo bélico de Rusia, así como de adoptar otras medidas que ayuden a Rusia a eludir las sanciones. Resultan sumamente preocupantes los comentarios públicos vertidos recientemente por funcionarios de la RPC e instamos a China a que desista de amplificar las narrativas falsas que difunde el Kremlin, en particular con respecto a la guerra y a la OTAN, y a que promueva una resolución pacífica del conflicto.

Mantenemos nuestro compromiso con los principios fundacionales que sostienen la seguridad global y europea, incluidos los de que cada nación tiene derecho a elegir sus propias condiciones de seguridad sin interferencia externa. Reafirmamos nuestro compromiso con la Política de Puertas Abiertas de la OTAN en virtud del artículo 10 del Tratado de Washington.

Estamos brindando apoyo específico a los socios afectados por la interferencia y las amenazas rusas, y nos proponemos incrementar la asistencia que brindamos para ayudarlos a resistir ante la influencia maliciosa rusa y a fortalecer su resiliencia, en función de lo solicitado por nuestros socios y nuestros programas de asociación vigentes desde hace tiempo. En abril, los ministros de Relaciones Exteriores analizarán propuestas concretas orientadas a potenciar nuestro apoyo a estos socios.

Seguiremos dando todos aquellos pasos que resulten necesarios para proteger y defender la seguridad de las poblaciones de nuestros Aliados y cada centímetro del territorio Aliado. Nuestro compromiso con el artículo 5 del Tratado de Washington es inquebrantable.

En respuesta a las acciones de Rusia, hemos activado los planes de defensa de la OTAN, movilizado a elementos de la Fuerza de Respuesta de la OTAN y ubicado a 40.000 soldados en nuestro flanco oriental, junto con medios aéreos y navales significativos, bajo mando directo de la OTAN con el apoyo de despliegues nacionales de los Aliados. Asimismo, estamos abocados a establecer otras cuatro agrupaciones tácticas multinacionales en Bulgaria, Hungría, Rumania y Eslovaquia. Estamos tomando todas las medidas y las decisiones pertinentes para preservar la seguridad y la defensa de todos los Aliados en todas las áreas y con una perspectiva absolutamente integral. Nuestras medidas siguen teniendo carácter preventivo, proporcionado y no orientado al escalamiento. A continuación, nos proponemos acelerar la transformación de la OTAN para una realidad estratégica más peligrosa, que incluye la adopción del próximo Concepto Estratégico de Madrid. Ante la mayor amenaza a la seguridad euroatlántica en décadas, también nos proponemos fortalecer de manera significativa nuestra postura de disuasión y defensa a más largo plazo, y continuaremos ampliando el espectro completo de fuerzas preparadas y capacidades necesarias para mantener una postura de disuasión y defensa creíble. Estos pasos estarán acompañados por ejercicios con un foco acentuado en la defensa colectiva y la interoperabilidad.

Estamos reforzando la resiliencia de nuestras sociedades y nuestra infraestructura con el fin de contrarrestar la influencia maliciosa de Rusia. Nuestro esfuerzo está puesto en afianzar nuestras capacidades y defensas cibernéticas, y en brindarnos apoyo recíproco en el supuesto de ciberataques. Estamos dispuestos a imponer costos a quienes nos perjudiquen en el ciberespacio, y estamos trabajando en incrementar el intercambio de información y el conocimiento de la situación, mejorar la preparación civil y fortalecer nuestra capacidad de responder a la desinformación. También nos proponemos mejorar nuestra preparación y respuesta ante las amenazas químicas, biológicas, radiológicas y nucleares. También tomaremos otras decisiones cuando nos reunamos en Madrid.

Los pasos que estamos dando para contribuir a la seguridad de nuestra Alianza y del espacio euroatlántico precisarán de recursos suficientes. Los Aliados están incrementando de manera sustancial sus gastos en defensa. En el día de hoy, hemos tomado la decisión de acelerar nuestros esfuerzos para cumplir cabalmente con el Compromiso de Inversión en Defensa. En línea con nuestro compromiso del artículo 3 del Tratado de Washington, seguiremos fortaleciendo nuestra capacidad individual y colectiva para resistir todas las formas de ataque. Durante nuestro encuentro en Madrid, presentaremos nuevos planes sobre cómo dar cumplimiento al Compromiso.

La guerra no provocada de Rusia contra Ucrania representa un desafío fundamental a los valores y las normas que han llevado seguridad y prosperidad a todos en el continente europeo. La decisión del presidente Putin de atacar Ucrania es un error estratégico, con consecuencias graves también para Rusia y para el pueblo ruso. Seguimos unidos y decididos en nuestra determinación de oponernos a la agresión de Rusia, ayudar al gobierno y al pueblo de Ucrania, y defender la seguridad de todos los Aliados.

(Emitida el 24 de marzo 2022).

Categories: Internacionales

About Author