Educando desde la libertad

Educando desde la libertad

 

 

Por Jenny Alexandra Henríquez Rodríguez

 

 

 

Dentro de las principales críticas que se le hace a la Educación Tradicional está la de educar mediante métodos pasivos al alumno. El maestro expone lo que cree saber y el estudiante escucha de forma mecánica con el objetivo de memorizar, sin cuestionar.

La tendencia pedagógica de la Educación Tradicional, llamada también “Pedagogía del Oprimido” o “Educación Bancaria” (Paulo Freire) está basada en la conservación del orden de las cosas. No toma en cuenta las características propias del alumno. No busca provocar la creatividad. El aprendizaje se da en una tríada exclusiva: libros, pizarra y maestros. Estos últimos son “Batuta y Constitución”. Los que tienen la última palabra. Representan la autoridad, por lo que aquí el cuestionamiento del alumno es inadmisible. Sin embargo, en los últimos años ha habido cambios en los métodos de enseñanzas que se enfocan en dar a los alumnos y alumnas formación con capacidad para inquirir, dudar y construir su propio saber.

Dentro de los cradores de nuevos métodos están el filósofo Rudolf Steiner (Pedagogía Waldorf) y la educadora, pedagoga y psicóloga María Montessori (Método Montessori).

A diferencia del método tradicional de enseñanza, la pedagogía Waldorf se orienta hacia una clara visión humanística. Se plantea en sus objetivos el desarrollo de la libertad individual y promueve el desarrollo de capacidades propias, la habilidad de pensar clara y analíticamente los fenómenos del mundo. Aquí el docente acompaña desde el primer curso hasta el séptimo grado a los alumnos y alumnas. El propósito es que, a través del conocimiento profundo de cada niño y niña , el educador pueda percibir lo que necesita pedagógicamente en cada momento.

En tanto, las bondades del Método Montessori radican en no moldear a los niños y niñas a imagen y semejanza de padres y maestros. Este método postula la formación de seres humanos como personas únicas y plenamente capacitadas para actuar con libertad, inteligencia y dignidad.

Ambos métodos fomentan que el educando, teniendo un guía(profesor), sea el centro del proceso de aprendizaje. Es responsabilidad del alumno la adquisición del contenido.

Nuestra educación actual está arraigada en el método del “embotellamiento”, la reproducción que “cantaletea” una información y al ser repetida hasta el cansancio, permanece en el subconsciente por un breve período de tiempo y se confunde con adquisición de conocimiento.

Enseñar haciendo al alumno responsable de su aprendizaje, desde un clima de compromiso y disciplina es todo un reto. Los docentes deben ver el hecho educativo como un propósito de construcción de sujetos diversos, enfocado en un modelo holístico y flexible que se desarrolla en una sociedad compleja.

Según Edgar Morin filósofo y sociólogo francés, hay que crear y formar seres humanos “con ciencia, pero también con conciencia.”  Y he aquí mi pregunta: ¿Están listos nuestros maestros, padres y alumnos para enseñar y aprender desde la libertad?

 

(La autora es Licenciada en Ciencias de la Educación).

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