El demoledor editorial de The New York Times contra Donald Trump, Presidente de Estados Unidos
El influyente periódico estadounidense The New York Times emitió un muy crítico editorial contra el comportamiento y la forma de gobernar del presidente de la nación que se considera más poderosa del planeta, Donald Trump.
Puede afirmarse que es un editorial, en su edición en español de este lunes 21 de agosto, demoledor, de ácidos cuestionamientos al mandatario, en el que se concluye que ha fracasado en la confianza que depositaron sus conciudadanos al darle el voto para que ocupara la Presidencia de su país.
“La presidencia fallida de Donald Trump” es el título. Plantea que a medida que pasan los días Trump sigue dejando evidencia de que esta fracasando en el puesto que le confiaron los estadounidenses.
El diaro de mayor influencia en Estados Unidos cita varios temas de interés vital para el país, en los que su presidente ha dado demostraciones de que no está en capacidad de manejarlos con la debida capacidad y eficiencia.
“Desde la década de 1930, no ha sido algo tan complicado el que un líder denuncie el nazismo. Sin embargo, este presidente no tiene nada de habitual: algunos de sus asesores y familiares lo instaron a aprovechar la autoridad moral y majestuosidad del cargo presidencial para sanar las heridas provocadas por la violencia de los grupos neonazis el 12 de agosto pasado y a poner el bienestar del país por encima de sus rencores personales. Pero, en vez de eso, decidió defender a los supremacistas blancos, algo que como nunca antes ha generado profundas dudas acerca de su brújula moral, su entendimiento de las obligaciones de su oficina y su aptitud para ocuparla”, plantea el periodico en su editorial de la edicion en espanol de este lunes.
Y, a seguidas, agrega: “Básicamente, nos encontramos en ese punto: un país liderado por un rey de la discordia que parece estar divorciado de la decencia y del sentido común. Las alarmas de inmediato fueron prendidas. Cinco miembros de los jefes del Estado Mayor Conjunto emitieron una reprimenda poco común, mediante la que condenaron el extremismo basado en la raza, tanto en el ejército como en el país. Líderes extranjeros –desde el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, hasta la primera ministra del Reino Unido, Theresa May– condenaron la intolerancia y la falta de liderazgo de la Casa Blanca”.
The New York Times hace referencia a la peculiaridad, a lo atípico de Trump como gobernante, precisando que acciones normales suyas provocarían preocupación si se observan en cualquier otro gobernante, dejando establecido que es algo que debe verse como un indicador de “consternación”.
“Uno de los indicadores de la consternación provocada por el comportamiento de Trump es que, extrañamente, nos reconfortan cosas que en cualquier presidencia normal provocarían preocupación. Una de ellas es la total incompetencia que este presidente ha exhibido. Además de poner en riesgo las protecciones ambientales, financieras y de seguridad mediante órdenes ejecutivas —en su mayor parte frustradas—, y más allá su política comprobablemente cruel de deportaciones, así como de las lamentables designaciones para integrar tribunales, por suerte han fracasado los peores planes de Trump (como la destrucción de la Ley de Atención Medica Asequible), mientras que otros desaparecieron”, advierte el editorial.
Lamenta que la sociedad de Estados Unidos, constitucional y politicamente esta acostumbrada al liderazgo civil, pero que en la Casa Blanca actualmente hay tres militares que son determinantes en politicas nacionales e internacionales: “Esa es otra peculiaridad, otro caso en el que las expectativas tradicionales se vuelcan. Los estadounidenses acostumbrados constitucional y políticamente al liderazgo civil ahora dependen de dos exgenerales y un general —John Kelly, el nuevo jefe de personal de la Casa Blanca; H. R. McMaster, el consejero nacional de Seguridad, y Jim Mattis, el secretario de Defensa— para evitar que Trump se descarrile por completo”.
A continuacion, añade: “Con experiencia y educación, bien versados en los terribles costos de la confrontación global e impulsados por un ímpetu para servir al público —algo que no tiene Trump—, se espera que estos tres personajes puedan contrarrestar los peores instintos del presidente. Sin embargo, en el mejor de los casos, ese es un débil respaldo, dado el entrenamiento que los líderes militares tienen para obedecer al comandante en jefe y la tendencia de Trump a confundir las críticas con la “deslealtad”. Además, la idea de que haya tres hombres militares en los puestos más altos de la creación de políticas estratégicas causa todavía más dudas durante una época en la que el Departamento de Estado ya no tiene experiencia y la diplomacia tradicional se ha marginalizado”.
El editorial de The New York Times concluye de la siguiente manera: “…Trump ha traído a la superficie esas ideas que antes eran solo un subtexto. La semana pasada se deshizo de la pretensión y el camuflaje. Al tomar la decisión de dividir a los estadounidenses en vez de unirlos, abandonó el legado de Lincoln y en su lugar adoptó el de Robert E. Lee y Jefferson Davis. No quiso recurrir a los mejores espíritus de Estados Unidos, sino a sus demonios”.
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