Eso hay que verlo… El desierto florido de Chile…

Eso hay que verlo… El desierto florido de Chile…

Por Javier Ureta

SANTIAGO, 26 sep (Xinhua) — La primavera austral que retorna cada año a Chile acoge esta vez un fenómeno que desafía uno de los axiomas clásicos: el desierto de Atacama, tradicional tierra yerma, explota con mil colores en las formas de todas las especies que florecen gracias a lluvias poco usuales en el lugar más seco del mundo.

Gracias a las precipitaciones asociadas al fenómeno El Niño, una de las plazas más áridas se llena de tonos amarillos, violetas, blancos o rojos, en una manta floral que atrae a visitantes conscientes de que tal espectáculo solo se ve pocas veces en la vida.

De hecho, se espera que este sea el desierto con más flores de los últimos 20 años y se podrá observar en poblaciones de las regiones de Coquimbo y Atacama (norte de Chile), según informó el Instituto Imagen de Chile.

Todo ocurre gracias a El Niño, un patrón climático que implica un sobrecalientamiento de las corrientes marinas del litoral y que afecta especialmente a las aguas superficiales del Pacífico oriental ecuatorial, cuya temperatura puede incrementar entre 1 y 3 grados, una circunstancia que atañe directamente a la distribución de las precipitaciones en las zonas tropicales.

Pero para que el desierto florezca, se tienen que dar una serie de condiciones poco usuales: que las precipitaciones se den en la fecha adecuada, en el invierno chileno, y que superen un mínimo de 15 milímetros cúbicos.

Sólo entonces penetrarán en la tierra seca del desierto y provocarán que las semillas que se encuentran enterradas desde hace muchos años en esta zona florezcan, de forma que salgan a la luz más de 200 especies endémicas, como la «garra de león» (bomarea ovallei) o el «azulillo» (pasithea caerulea).

El estado de eterna espera que viven estos bulbos es el causante de sus vivos colores y sus peculiares características, causadas por la siempre sabia adaptación de la naturaleza: unos tienen colores claros para reflejar mejor la luz del sol y no absorber tanto calor; otros se han cubierto de ceras y pelos para evitar perder agua y protegerse del viento.

Y así se logra el milagro: los colores dominan el paisaje y la vida cambia para la zona del litoral de la región de Atacama, a donde llegan miles de turistas a vivir una experiencia única, tanto que a veces no recuerdan la excepcionalidad del fenómeno y se olvidan de protegerlo.

De hecho, los lugareños denunciaron que una decena de avionetas turísticas aterrizaron sobre el manto multicolor con el único objetivo de celebrar un «picnic», una frivolidad innecesaria que maltrata un evento extraordinario que las autoridades ya comenzaron a investigar.

Pero la explosión de vida no sólo atrae a turistas, sino que transforma completamente el ciclo natural: la floración masiva atrae a todo tipo de insectos y animales, que a su vez llaman a las especies polinizadoras como las abejas, las polillas o las mariposas.

El ciclo natural continúa y hormigas, roedores, aves y zorros acuden al paisaje fértil hechizados por la promesa de alimento abundante y fácil.

Incluso el guanaco, una especie protegida en la región, encuentra una mayor cantidad de comida a su disposición, una circunstancia que ayuda al desarrollo de la especie.

El desierto florido se puede observar en multitud de localizaciones, pero los sectores costeros como Totoral Bajo, Carrizal Bajo, Huasco, Caleta Barco y el Parque Nacional Llanos del Challe son los mejores lugares para disfrutar de la experiencia.

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