Danilo y Leonel se abrazarán y sonreirán, aún solo sea para las cámaras, con tal de que el PLD retenga el poder

aaaaaassaPor José Francisco Arias

Es evidente que las relaciones entre el presidente de la República, Danilo Medina, y el ex presidente de la República y presidente del oficialista Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Leonel Fernández, se han lacerado a partir del momento en que el Comité Político (CP) de la organización decidiera que se reformara la Constitución para permitir la reelección presidencial para un segundo período consecutivo.

Es cierto que se observa un distanciamiento entre los dos principales líderes del PLD y que se sus seguidores a lo interno del partido protagonizan un forcejeo que no tendrá fin hasta tanto cicatricen del todo (si realmente terminan cicatrizando) las heridas que quedaron como consecuencia de la crisis provocada precisamente por la la decisión de la modificación constitucional que restableció la reelección.

Esa crisis, aunque circunstancialmente ha sido calmada por el acuerdo de quince puntos que firmó el pleno CP, se mantiene latente en las entrañas peledeístas, y en algún momento tendrá que replantearse para buscarle una solución definitiva, si las parte enfrentadas llegan a un punto de entendimiento para ello.

Pero lo cierto es que, independientemente del distanciamiento y de la indignación y resabios de los seguidores de Leonel por la arrogancia e intolerancia que exhiben sus compañeros de partido parciales del presidente Medina; independientemente de las inconformidades, quejas y presiones de la gente de Danilo por aquello de que si es o no tiempo para que se Leonel integre a la campaña de la reelección del presidente Medina, finalmente terminarán poniéndose de acuerdo para trabajar juntos en procura de que el PLD retenga el poder más allá del 2016.

Ese es el gran interés en el que confluyen, a fin de cuenta, Danilo y Leonel, y los que siguen a uno y otro líder dentro del peledeísmo. No conciben que otro partido político asuma el poder el próximo año por las consecuencias devastadoras, políticamente hablando, que ello podría tener para los dos, que en el caso hipotético que salgan del poder quedarían como ex presidentes de la República, y para el PLD como grupo política.

El único partiido que garantizará a Danilo y Leonel, y a sus seguidores y funcionarios de los respectivos gobiernos que han encabezado, que no se desarrollen procesos en su contra por supuestos actos de corrupción o por simple persecución política, es el PLD.

Cuentan con el poder, los recursos económicos, con el partido de mayor membresía, mejor estructurado, organizado y consolidado del sistema de partidos dominicanos, por lo que tienen en sus manos todas las herramientas requeridas para repetir continuar en la dirección del Estado.

Danilo y Leonel son políticos rejugados. Al margen de las diferencias que puedan existir entre ellos, terminarán poniéndose de acuerdo para garantizar que el PLD continúe en el poder. Es lo que más le conviene a los dos y a su organización política.

Volverán  a abrazarse, aún sea pose, y a sonreír para las cámaras cuantas veces sea necesario en procura del continuismo peledeísta en el Gobierno.

Si la oposición se frota las manos esperanzada en que las diferencias entre Medina y Fernández son insalvables, está soñando.