Hasta la semana que recién finaliza se han contabilizado 39,500 cancelados (sí, treinta y nueve mil quinientos) en el ministerio de Educación.
Es un número portentoso de personas que dejan desempleadas en medio de la crisis de la pandemia y en plena temporada navideña, impactando a igual número de familias.
El ministro de Eduación, Roberto Furcal, ha justificado las cancelaciones diciendo que entre los cancelados no hay embarazadas ni contagiados de Covid-19.
Lo que sí es cierto es que desde ese ministerio se da una demostración de olímpica insensibilidad al tirar a la calle a ese gran número de personas, dejándolas sin sustento.
Se entiende que es un gobierno nuevo, que en las diferentes agencias del Estado viene haciendo espacio para nombrar a militantes y dirigentes de su partido, el Revolucionario Moderno (PRM), pero las cancelaciones debieron hacerse de manera escalonada, no de un golpe, como parece ser, y esperarse otro momento, no en medio de la tradición navideña sobrecogida por el ambiente de la pandemia.
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