Más que cuentas… Por Cristhian Jiménez… En Especial…

Más que cuentas… Por Cristhian Jiménez… En Especial…

Por Cristhian Jiménez

 Más que cuentas, aunque es im­portan­te un informe “final” so­bre el manejo y efectos de la pandemia en el país, el presidente Luis Abinader estaba obligado ayer a for­mular un eficaz programa de contingencia capaz de amortiguar los impactos de la invasión militar ru­sa a Ucrania, otro capítu­lo de la confrontación de los principales actores po­líticos y económicos y que aturde y arrastra a los pe­queños, siempre indefen­sos y vulnerables.

Abinader se aprestaba al optimista recuento del año anterior que pauta el 27 de febrero, aunque en me­dio de alzas de artículos de gran consumo y servicios, pero “la locura de la gue­rra”, como frasea el papa Francisco, cambió el libre­to en las últimas horas.

El mandatario suspen­dió su participación en los actos oficiales que en­cabezaría el jueves y con­vocó a su gabinete a una reunión de emergencia para el urgente rediseño y la posterior reestructu­ración del discurso fijado para ayer ante la reunión conjunta de las cámaras legislativas.

Las decisiones y realiza­ciones del anterior y de es­te año, el gobierno las ha compartido con cierta fre­cuencia lo que facilitaba el compendio, para así pasar directamente a las dure­zas de la economía.

La inflación persisten­te, carestía de artículos de gran consumo y escalada en los precios del petróleo por las tensiones mundia­les, previo a la incursión armada rusa en Ucrania, desplazó las discusiones sobre reformas, incerti­dumbre educativa y la preocupante inseguridad ciudadana. Reaparecieron las protestas populares.

La madrugada del jue­ves el mundo cambió y consecuentemente for­zó a replantear las priori­dades y a la reorientación del gasto público. En solo horas el petróleo superó la barrera de los 100 dólares el barril, en momentos en que el gobierno concien­ciaba sobre la imposibili­dad de asimilar las soste­nidas alzas.

La ampliación de los programas sociales debió figurar en la carpeta pre­sidencial, así como reales protocolos de ahorros de los derivados de petróleo en dependencias guberna­mentales y compromisos de los entes estatales y pri­vados para contener el in­dividualismo derrochador.

Los precios del trans­porte público han sido contenidos por acuerdos de las autoridades con gremios choferiles (em­presariales) que reciben combustibles subsidiados.

Al momento de escribir este artículo, tarde del sá­bado, asumo que las au­toridades estructuraron otras medidas más auda­ces y efectivas, pero que también se adelanten a evitar cualquier asomo de prácticas corruptas.

Era elemental la convo­catoria al liderazgo nacio­nal, fundamentalmente político, para afrontar de manera conjunta los terri­bles impactos locales de la delicada situación mundial.

Podría dificultar enten­dimientos sinceros la ex­temporánea campaña electoral que enfrenta al partido de gobierno con los opositores en diferen­tes escenarios.

Muchos opositores, al recordar experiencias pa­sadas, siempre recelan de medidas oficiales co­yunturales que satisfagan amplios grupos huma­nos, que posteriormente puedan expresar agrade­cimientos convertidos en votos. Ambos corren ries­gos: unos de ser tildados de mezquinos y otros acu­sados de abusar de las ne­cesidades humanas.

Salvadas las diferencias y contextos, unos afecta­dos en la gestión de go­bierno y otros benefi­ciarios de la desgracia: Trujillo y el ciclón de San Zenón, Balaguer y la Re­volución de Abril, Antonio Guzmán y los huracanes David y Federico, Leonel y el ciclón George, entre otras situaciones.

Abinader no ha teni­do tiempo de celebrar el regreso de los blancos, después de 16 años inin­terrumpidos de los mora­dos, debido a un virus que lo debilitó personalmente en la campaña electoral y que luego desvirtuó signi­ficativamente su gestión de gobierno, forzándole a un inenvidiable lugar en­tre los mandatarios que más han tomado présta­mos internacionales.

Ahora, aun presente el Covid-19, estalla una gue­rra convencional que des­ordena el mundo y asfixia a los pequeños hasta for­zar la intubación…

(Fuente de origen: Listín Diario).

Categories: Opinión

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